De Ar a RD
El ser humano es
de aprendizaje continuo y muchas veces no acelerado. Otras veces tiene que
repetir la historia y admitir que se equivocó.
Hay un tema muy
importante e interesante que concierne a todos los países democráticos del
mundo y especialmente, en este caso, a República Dominicana: el cambio de
gobierno el 16 de agosto 2020.
Hay una alta
probabilidad de que haya un cambio de partido en el gobierno de República
Dominicana, no necesariamente un cambio de gobierno, pues para que haya un
cambio de gobierno debe haber un cambio de mentalidad en los actores políticos
y la ciudadanía, con un verdadero sentido de responsabilidad, respeto, justicia
y bienestar.
No cabe dudas de
que hay un segmento muy amplio e importante de la población que quiere un
cambio de gobierno, un cambio de gente en el estado sin importarle si ese
cambio signifique superación o retroceso y otros que no quieren el cambio
porque están, unos chupando su teta y otros con la esperanza de que le toque
algo.
Solamente hay tres
posibilidades: seguir igual, retroceder o avanzar.
La población
consciente debe saber que los cambios son importantes y siempre positivos
dependiendo del punto de vista de cada uno y la secuela que pueda dejar en la
vida de la gente.
Además, existe en la mente de algunas personas que el PRM no puede perder
y que si gana de nuevo el PLD es por fraude. Lo que significa que no está en
ánimo de afrontar una eventual derrota y hacer su aporte para el avance de la
sociedad. Por otro lado, el PLD perdió la seguridad de ganar por el
triunfalismo exhibido desde el 2004
hasta las primarias divisivas de octubre 2019.
Sin embargo,
aunque parezca increíble, tienen posibilidad de triunfar los tres candidatos:
Luis Abinader, Leonel Fernández y Gonzalo Castillo y cada uno, como buen
ciudadano, debe estar dispuesto a aceptar el triunfo del otro.
El tema es
complicado y en vez de ser una fiesta de la ciudadanía, parece una guerra
civil, lo cual no debe pasar ni por asomo y menos con esta situación de salud
que nos apremia.
En la historia
reciente, pasó algo parecido en un hermoso país, grande y más desarrollado que
nuestra patria, en Argentina. Su historia empezó en el 2002 y finalizó, por así decirlo, en 2015 con los Kirchner, Mauricio Macri y Daniel Scioli.
Allá, en el
segundo gigante del sur, hubo de las mismas acusaciones que aquí en República
Dominicana, con o sin razón (no juzgo aquí ni allá). El pueblo se cansó y
apostó por un cambio; el mismo pueblo que quiso variar su menú, le dijo al chef
que ese menú había que cambiarlo y mientras tanto viniera otro con mejores
condimentos, más saludable, apetecible y nutritivo, le sirviera del anterior.
Mauricio Macri, con su país ardiendo, sumido en una grave crisis inflacionaria,
apenas pudo terminar el mandato, el cual había prometido remozar el estado y
volver a encauzar su patria por el sendero del desarrollo.
Así volvió el
justicialismo a gobernar en la patria de José de San Martín, esta vez con la
expresidenta Cristina Fernández de Kirchner como vicepresidenta y Alberto
Fernández como mandatario.
En la tierra
tropical del Caribe, tierra mía, de Duarte, los trinitarios y Luperón, está por
verse qué pasará, si le damos la oportunidad de gobernar al reformado PRD
(ahora PRM) con sus ansias de poder y deseos de servir, con una agenda apretada
y un futuro incierto en cuanto a los principales problemas de la sociedad.
Es indudable que
Luis Abinader Corona tiene las mejores intenciones de gobernar para bien y el
desarrollo del país, pero no estamos claros si su equipo comparte
verdaderamente su visión, aunque sí su estrategia electoral.
En otra vertiente,
está lo que quedó del PLD con un candidato que, aunque no es ducho en el
hablar, en hacer, en trabajar es un caballo de troya e incansable.
La cita obligada
es el 05 de Julio 2020 en la cual
tenemos la oportunidad de ganar/ganar o perder/perder. Todos celebraremos o
todos lamentaremos, porque el gobierno es para todos, mansos y cimarrones,
buenos y malos y amigos o enemigos partidarios.
Cualidades hay de
más, veremos si sus acompañantes tienen más ganas de atesorar fortuna que
servir con ahínco y sacrificio a una nación tan necesitada en todos los
sentidos.
¿Qué es lo que se
impone? La sensatez indica que debemos apostar por el bienestar general de la
nación y en esa tesitura, visto que el actual principal partido de oposición no
está dispuesto a reconocer una victoria del oficialismo y para evitar un baño
de sangre, luto por doquier eternas enemistades entre hermanos, es mejor, desde
mi punto de vista, darle el chance de ocupar la primera magistratura del país,
esperar su buen hacer y comportamiento íntegro, al PRM o FP. Si gobiernan bien,
todos gozamos, pero si gobiernan mal, en el 2024 quedarán fuera de nuevo y otro liderazgo está llamado a
surgir y dirigir los destinos de esta nave quisqueyana.
Las expectativas
están por doquier y apuestan a un comportamiento cívico de los ciudadanos
dominicanos en la justa 5J. En tal sentido, espero que con la previsible
victoria de Luis Rodolfo Abinader Corona no se repita en nuestra patria el caso
argentino, pero es preciso dejar esta pregunta en el aire:
¿Es un espejo Argentina
para Santo Domingo?
Dámaso Brazobán
Laurencio
Junio 2020
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